Estas nuevas diligencias pueden resultar importantes porque permiten poner a prueba al menos dos hipótesis generales que, aunque son muy diferentes, pueden conducir a buscar evidencias en lugares similares. La primera hipótesis es que Loan se alejó solo del naranjal y que, en algún momento posterior, fue encontrado por una persona ajena al grupo del almuerzo que decidió llevárselo; dentro de esta posibilidad, quien se habría llevado a Loan pudo ocultar su cuerpo, su ropa o algunos de sus objetos en una laguna, un pozo, una zona inundada o cualquier otro sitio de difícil acceso. La segunda hipótesis es que Loan se alejó solo, tomó un camino equivocado y sufrió un accidente en una laguna, un pozo, una zona de vegetación muy cerrada o algún lugar que no fue examinado adecuadamente durante las primeras búsquedas. Pienso que la laguna Collera -señalada con un círculo amarillo en la imagen- debería ser objeto también de las nuevas búsquedas, es una laguna de difícil acceso cuya forma cambia con el transcurso de los años. Investigar estos espacios no implica aceptar de antemano ninguna de las dos explicaciones, sino intentar encontrar datos materiales que permitan diferenciarlas. No obstante, la hipótesis que yo descarto, porque no veo evidencias lo suficientemente sólidas, es la de que alguno o varios de los siete imputados principales estuviera involucrado en la desaparición.
Si las búsquedas se realizan, y espero que sí, y en alguno de esos lugares aparecieran restos óseos, prendas de vestir, el otro botín de Loan, objetos personales, rastros biológicos o cualquier elemento inequívocamente relacionado con el niño, el hallazgo podría modificar de manera profunda la investigación, pero incluso entonces habría que determinar cómo llegó hasta allí, cuánto tiempo permaneció en ese sitio y si su presencia es compatible con un extravío accidental o con la intervención posterior de otra persona desconocida. Encontrar un objeto de Loan en una laguna no demostraría automáticamente que alguien lo asesinó y lo arrojó allí, del mismo modo que tampoco demostraría por sí solo que llegó caminando; pero el lugar preciso, la profundidad, la distribución de los restos, las características del terreno y las evidencias que pudieran aparecer alrededor serían indispensables para reconstruir lo sucedido.
También hay que comprender que la ausencia de hallazgos no permitiría descartar definitivamente ninguna de las dos hipótesis, porque han pasado más de dos años, los niveles del agua y las condiciones ambientales pudieron cambiar, los sedimentos pueden haber cubierto objetos, la ropa puede haberse deteriorado y los restos biológicos pueden haberse desplazado o degradado.
Durante demasiado tiempo el caso Loan estuvo dominado por explicaciones presentadas casi como certezas antes de que apareciera la evidencia material necesaria para sostenerlas. Buscar en lagunas, pozos y lugares inaccesibles no significa abandonar la investigación de un posible delito, pero tampoco debería realizarse únicamente bajo la presunción de que alguno de los siete imputados ocultó allí el cuerpo. Una búsqueda verdaderamente abierta debe admitir ambas posibilidades: que Loan se alejara solo y posteriormente fuera encontrado y llevado por una persona desconocida, o que se perdiera y sufriera un accidente que nadie consiguió detectar. La pregunta correcta no es cuál de estas historias resulta más impactante o más fácil de narrar, sino qué evidencia independiente puede encontrarse para demostrar qué ocurrió realmente.
No olvidemos que lo más importante es saber qué pasó con Loan, pero también que nadie debe ser condenado por presunciones o teorías especulativas sin pruebas.
No comments:
Post a Comment
You can comment / Usted puede comentar