EN PRIMER PLANO
Lectura recomendada de Espacio Exterior

CASO LOAN PEÑA: "NO, NO ESTÁ PROBADO QUE LOAN ESTUVO EN LOS VEHÍCULOS DE PÉREZ Y CAILLAVA, NI TAMPOCO QUE EL BOTÍN FUE PLANTADO"

  (Foto: El fiscal Carlos Schaefer) Hay dos cosas en el caso Loan que durante mucho tiempo fueron repetidas, incluso por la fiscalía, casi c...

Wednesday, September 30, 2026

CASO LOAN PEÑA: LAS NUEVAS BÚSQUEDAS PUEDEN PONER A PRUEBA DOS HIPÓTESIS QUE TODAVÍA DEBERÍAN PERMANECER ABIERTAS


La jueza federal de Goya, Cristina Pozzer Penzo, aceptó varios requerimientos de la querella que representa a la familia de Loan y ordenó recabar informes técnicos para evaluar nuevas medidas de búsqueda, entre ellas la posibilidad de drenar dos lagunas identificadas en el expediente como las lagunas 1 y 4 (ver imagen), realizar estudios magnetométricos, extraer muestras de sedimentos, analizar ADN ambiental y efectuar una pericia geoespacial mediante herramientas de inteligencia artificial que permita comparar imágenes obtenidas desde el 1 de junio de 2024. El Comando Unificado Conjunto y distintos organismos provinciales dispondrán de treinta días para informar si estas medidas son viables, útiles y ambientalmente posibles. Es importante aclarar que todavía no se ha ordenado el drenaje de las lagunas, sino únicamente el estudio de su factibilidad, y que por ahora la información procede de una nota publicada por El Litoral.

Estas nuevas diligencias pueden resultar importantes porque permiten poner a prueba al menos dos hipótesis generales que, aunque son muy diferentes, pueden conducir a buscar evidencias en lugares similares. La primera hipótesis es que Loan se alejó solo del naranjal y que, en algún momento posterior, fue encontrado por una persona ajena al grupo del almuerzo que decidió llevárselo; dentro de esta posibilidad, quien se habría llevado a Loan pudo ocultar su cuerpo, su ropa o algunos de sus objetos en una laguna, un pozo, una zona inundada o cualquier otro sitio de difícil acceso. La segunda hipótesis es que Loan se alejó solo, tomó un camino equivocado y sufrió un accidente en una laguna, un pozo, una zona de vegetación muy cerrada o algún lugar que no fue examinado adecuadamente durante las primeras búsquedas. Pienso que la laguna Collera -señalada con un círculo amarillo en la imagen- debería ser objeto también de las nuevas búsquedas, es una laguna de difícil acceso cuya forma cambia con el transcurso de los años. Investigar estos espacios no implica aceptar de antemano ninguna de las dos explicaciones, sino intentar encontrar datos materiales que permitan diferenciarlas. No obstante, la hipótesis que yo descarto, porque no veo evidencias lo suficientemente sólidas, es la de que alguno o varios de los siete imputados principales estuviera involucrado en la desaparición.

Si las búsquedas se realizan, y espero que sí, y en alguno de esos lugares aparecieran restos óseos, prendas de vestir, el otro botín de Loan, objetos personales, rastros biológicos o cualquier elemento inequívocamente relacionado con el niño, el hallazgo podría modificar de manera profunda la investigación, pero incluso entonces habría que determinar cómo llegó hasta allí, cuánto tiempo permaneció en ese sitio y si su presencia es compatible con un extravío accidental o con la intervención posterior de otra persona desconocida. Encontrar un objeto de Loan en una laguna no demostraría automáticamente que alguien lo asesinó y lo arrojó allí, del mismo modo que tampoco demostraría por sí solo que llegó caminando; pero el lugar preciso, la profundidad, la distribución de los restos, las características del terreno y las evidencias que pudieran aparecer alrededor serían indispensables para reconstruir lo sucedido.

También hay que comprender que la ausencia de hallazgos no permitiría descartar definitivamente ninguna de las dos hipótesis, porque han pasado más de dos años, los niveles del agua y las condiciones ambientales pudieron cambiar, los sedimentos pueden haber cubierto objetos, la ropa puede haberse deteriorado y los restos biológicos pueden haberse desplazado o degradado. 

Durante demasiado tiempo el caso Loan estuvo dominado por explicaciones presentadas casi como certezas antes de que apareciera la evidencia material necesaria para sostenerlas. Buscar en lagunas, pozos y lugares inaccesibles no significa abandonar la investigación de un posible delito, pero tampoco debería realizarse únicamente bajo la presunción de que alguno de los siete imputados ocultó allí el cuerpo. Una búsqueda verdaderamente abierta debe admitir ambas posibilidades: que Loan se alejara solo y posteriormente fuera encontrado y llevado por una persona desconocida, o que se perdiera y sufriera un accidente que nadie consiguió detectar. La pregunta correcta no es cuál de estas historias resulta más impactante o más fácil de narrar, sino qué evidencia independiente puede encontrarse para demostrar qué ocurrió realmente.

No olvidemos que lo más importante es saber qué pasó con Loan, pero también que nadie debe ser condenado por presunciones o teorías especulativas sin pruebas. 

Friday, September 25, 2026

CASO LOAN PEÑA: POLICÍA, PERIODISTAS, SISTEMA JURÍDICO Y PRESIÓN SOCIAL: ¿OTRO CASO WANNINKHOF?

A medida que avanza el juicio por la desaparición de Loan más convencido estoy de lo siguiente: (a) los imputados por la sustracción y el ocultamiento del menor no tuvieron nada que ver; (b) la política intervino a través del abogado Codazzi, que llevó a Laudelina a declarar a altas horas de la madrugada; (c) el excomisario Maciel solo ha intentado ocultar su negligencia como policía; y (d) o bien Loan se perdió y se accidentó fatalmente en una laguna, en un pozo, o en algún lugar similar; o bien se lo llevó alguien que no está imputado, que no se sabe quién es, y que permanece en libertad.

Dolores Vázquez con su abogado Pedro Apalategui 
(foto Rafael Díaz, EFE)

Y a medida que avanza el juicio por la desaparición de Loan más temo que termine como el caso Wanninkhof, ocurrido en España, donde Dolores Vázquez terminó cumpliendo 519 días de condena por un crimen que no cometió.

Hoy mismo Tereixa Constenla ha publicado una nota excelente sobre el caso Wanninkhof que todas y todos deberíamos leer completa aquí: La deuda de la justicia con Dolores Vázquez: 25 años sin reparar los 519 días de cárcel de una inocente

De la nota de Tereixa extraigo algunos párrafos:

El error policial: Rocío Wanninkhof Hornos fue asesinada una noche del otoño de 1999 en la que había planeado ir a la feria de Fuengirola con su novio. Tenía 19 años y todo por vivir, cuando su cuerpo apareció semidesnudo y apuñalado a 30 kilómetros de su casa en La Cala de Mijas. El entonces delegado del Gobierno en Málaga, Carlos Rubio, dijo algo que estaría muy cerca de la verdad, aunque se tardaría en saberlo: “Lo único que podemos afirmar es que el asesino es un hombre mentalmente insano, cualquier persona no comete un crimen tan atroz como este”.

Toni Jurado, novio de la víctima, convertido de inmediato en el principal sospechoso, soportó interrogatorios inclementes de la Guardia Civil hasta que lo descartaron. Cuando la presión política y social se agrandó, la investigación se reforzó con el prestigioso grupo [de investigación de la Guardia Civil], la Unidad Central Operativa (UCO) [...] Se rastreó el entorno de Wanninkhof y, finalmente, se centraron en Dolores Vázquez Mosquera, de 49 años, expareja de Alicia Hornos, madre de la víctima. “Se crea un móvil sencillo donde se utiliza la orientación sexual, el carácter y la antigua relación afectiva. La Guardia Civil enciende la llama de que la mató por venganza porque Rocío se oponía a la reconstrucción de su relación con la madre y los medios vieron muy atractivos aquellos elementos morbosos”, sostiene Pedro Apalategui, en su día insultado por aceptar la defensa de alguien culpabilizado desde el primer minuto de su detención, el 7 de septiembre de 2000. Alguien que, según el entonces ministro del Interior, Ángel Acebes, poseía “el perfil delincuencial más verosímil”.

El abuelo de Rocío Wanninkhof había mostrado estupor: “No acabo de creérmelo. Dolores ha criado a mis nietos y los quería como si fueran sus hijos”. Aun así se abrió la veda. La Guardia Civil tenía que protegerla de la ira de justicieros que la insultaban y le arrojaban objetos. [...] La personalidad de la acusada, que debía mucho a su educación en un colegio de monjas católicas en Inglaterra, se convirtió en prueba de cargo. Una de las piezas de peso que exhibirá la Guardia Civil es el informe de una psicóloga —que nunca la entrevistó personalmente, según Vázquez—, que la describía como “violenta, agresiva y con rasgos esquizoides”. Los investigadores se agarraron también a los testimonios de una vidente que avalaba la hipótesis de la venganza, la empleada doméstica que la vio apuñalar una foto o las contradicciones en su coartada pese a que esa noche estaba acreditado que había cuidado en casa de su madre a la hija de una sobrina. Entre los 20 indicios esgrimidos contra ella figuraron naderías asombrosas extraídas de los pinchazos telefónicos: “Se atraganta a la hora de transmitir tranquilidad” o pone “excusas” para no llamar a la Guardia Civil cuando una amiga le informa de que está en su punto de mira. Por el contrario, se marginó aquello que la eximía, ya fuesen las huellas de los neumáticos en el lugar del crimen que no coincidían con su coche o, lo que fue peor para Apalategui porque se le ocultó, la existencia de huellas dactilares en las bolsas de basura con la ropa de Rocío que no se correspondían con las de Vázquez. Visto hoy sorprende que algo tan endeble llegase tan lejos. Para Vázquez fue un calvario; para Sonia Carabantes, una fatalidad [Sonia Carabantes fue la siguiente víctima mortal de Tony King ...] 

El día en que desapareció Rocío Wanninkhof, King regresó de madrugada “borracho, desaliñado y con rasguños en los brazos”, contó su ex. Se aseó, limpió el baño y no se acostó en la habitación del matrimonio. Acciones insólitas que alarmaron a su pareja. Al año siguiente se separaron. En agosto de 2003, continúa el excomisario Villabona, ocurrieron varias agresiones sexuales en Fuengirola y Benalmádena. Y, en la feria de Coín, se perdió el rastro de Sonia Carabantes. Su cadáver apareció días después con señales de golpes y estrangulamiento. También con restos biológicos de su agresor en las uñas. Un material genético que coincidirá con el presente en una colilla de Royal Crown recogida cerca del cuerpo de Wanninkhof. De poner nombre a ese ADN se encargará Cecilia Winfield, al desvelar que vio a su ex con una mano vendada y arañazos tras la desaparición de Carabantes.

“Nuestra hipótesis es que podía ser el asesino de las dos chicas”, recuerda Villabona. El enlace de la policía en Inglaterra, John O’Neill, aumentó sus sospechas: “King se había cambiado el apellido Bromwich y tenía antecedentes penales por agresiones sexuales y conducta antisocial”. Descubrieron, además, una tulipa rota en su coche que coincidía con el trozo hallado cerca del cuerpo de Carabantes. El 18 de septiembre de 2003 lo detuvieron en su domicilio en Alhaurín el Grande. “Intervinimos el coche, que estaba bajo los asientos lleno de sangre, aunque lo limpió, dejó muchos restos”, relata el antiguo comisario jefe de Málaga. Acorralado por las pruebas, King reconoció que podía ser el autor accidental de la muerte de Sonia por atropello. “Las investigaciones nos permitieron detenerlo, pero ¿qué hubiera ocurrido si Cecilia no hubiese declarado?”, cuestiona.

No era cualquier culpable. En su país, y antes de cumplir los 20 años, había dejado un historial alarmante que incluía varias agresiones sexuales e intentos de estrangulamiento. Nada se supo en España por fallos en la colaboración policial internacional. Según Villabona, un año antes de la muerte de Rocío, la comisaría de Málaga recibió una petición de Interpol para conocer la residencia de Tony King. Contestaron a los dos meses con una lista de ocho localidades y solicitaron la reseña decadactilar. No llegó a tiempo. Oficialmente, el historial delictivo de King se recibirá tras la muerte de las dos jóvenes.

La intervención de la Policía Nacional en el caso Carabantes destrozó la investigación de la Guardia Civil en el caso Wanninkhof. “Si quieres que te diga la verdad, no sé por qué pudo ocurrir. A veces se cometen errores. A veces hacemos las investigaciones más complicadas de lo que son y confundimos los deseos con la realidad”, reflexiona Villabona. “También había una corriente de opinión en los medios sobre la culpabilidad de Dolores y las corrientes de opinión pueden influirnos”, admite.

El error periodístico: Vázquez no solo cargó con una pena injusta, también con la humillación de ver aireada su vida privada en las televisiones. Espoleada a diario por presentadores y pseudoperitos, la ferocidad fue constante en la calle. “¿Cómo se puede tener esa sangre fría de estar ahí en el entierro?, ahí la tienen, la segunda por la izquierda de cámara, ¿qué sentiría por dentro esta mujer? ¡Qué frialdad!, todos los que la conocen dicen ‘fría y calculadora”, se enfurecía María Teresa Campos en Telecinco.

[...]

In dubio pro reo, sagrado principio del derecho penal, saltó por los aires en el primer juicio por la muerte de Rocío Wanninkhof. Y, desde luego, nunca se aplica en los juicios mediáticos paralelos, donde tampoco existe la presunción de inocencia. [La periodista Toñi Moreno comenta hoy en día:] “Lo fácil era seguir el camino que nos marcaba la Guardia Civil. La UCO hace un trabajo extraordinario, pero en aquel momento se equivocó. Cuando se sentó en el banquillo, Dolores Vázquez estaba condenadísima por la presión mediática y social”. 

[...]

El error judicial: Hace un cuarto de siglo un jurado popular consideró probado que Dolores Vázquez le asestó una decena de puñaladas a la hija de su expareja por venganza. Hubo siete votos a favor de la condena y dos en contra. [...] Román Martín González López fue el juez de instrucción que envió a la cárcel de Alhaurín de la Torre a Dolores Vázquez tras ser detenida. Entre él y la Audiencia de Málaga rechazaron al menos en siete ocasiones las peticiones para dejarla en libertad y la mantuvieron un año en prisión preventiva. “Nadie en este país”, rememora Toñi Moreno, “desconocía su rostro cuando empezó el juicio”.

El fiscal del caso, Francisco Montijano, se alineó con los investigadores. “No tenemos una prueba contundente, debemos interpretar las contradicciones de la acusada. Miente para ocultar aquello que la pueda incriminar”. Según su relato final, Vázquez apuñaló a Rocío, se llevó a su casa el cadáver y días después la trasladó a otro lugar [¡Era solo una hipótesis!]. 

Tuesday, September 22, 2026

CASO LOAN PEÑA: ¿GENERARÁ ESTE TEMA MUCHAS TEORÍAS CONSPIRATIVAS?

En medio del complejo entramado judicial que rodea a una de las causas más resonantes de los últimos tiempos en el país, un movimiento inesperado sacudió los pasillos de la justicia federal en la provincia. El Gobierno nacional aceptó la dimisión del juez Fermín Amado Ceroleni, magistrado que actualmente encabeza el Tribunal Federal de Juicio de Corrientes y que preside el proceso por la desaparición del pequeño Loan Danilo Peña.

La salida del juez se oficializó este martes 22 de septiembre mediante la publicación en el Boletín Oficial del Decreto 1066/2026, el cual lleva las firmas del presidente de la Nación, Javier Milei, y del ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques. De acuerdo con lo establecido en la normativa —firmada en la víspera, el lunes 21—, la renuncia de Ceroleni se efectivizará a partir del próximo 1 de diciembre de este año.

La baja del magistrado ocurre en un momento de extrema sensibilidad institucional para el fuero federal correntino, abocado a la sustanciación del debate oral vinculado al caso Loan, un expediente que mantiene en vilo a la sociedad y cuyos tiempos y dinámicas procesales son seguidos de cerca por la opinión pública nacional y regional.

Fuente: El Libertador

Nota de Heriberto Janosch: La renuncia, aunque solo tendrá efectos a partir del 1 de diciembre, probablemente dará lugar a numerosas especulaciones. Sin embargo, por ahora no existe ningún elemento que permita relacionarla con irregularidades en el juicio ni con una maniobra destinada a modificar su desarrollo. Conviene distinguir entre las consecuencias procesales comprobables y las interpretaciones que puedan circular en redes sociales.

Sunday, September 20, 2026

CASO LOAN PEÑA: CUANDO TODA CONDUCTA ANTERIOR O POSTERIOR SE CONVIERTE EN CONFIRMACIÓN DEL CRIMEN

En el caso Loan Peña se llegó a considerar posibles culpables a siete personas sin que apareciera una evidencia sólida e independiente que permitiera explicar qué hizo concretamente cada una, quién se llevó a Loan, cómo fue trasladado, dónde estuvo después de desaparecer o adónde habría sido llevado. Esto no demuestra que las siete sean inocentes, pero sí obliga a reconocer algo bastante elemental: cuando se acusa a tantas personas sin poder reconstruir materialmente la participación individual de cada una, es perfectamente posible que varias, la mayoría o incluso todas sean inocentes. El problema aparece cuando, después de seleccionar a esas personas como sospechosas, se comienza a examinar todo lo que hicieron antes y después de la desaparición para encontrar comportamientos que confirmen el crimen, porque entonces cualquier conducta cotidiana puede adquirir retrospectivamente un significado incriminatorio: haber ido a una guardia médica, haber realizado una llamada, haber visitado a alguien, haber cambiado un horario, haber hecho un viaje o haber lavado una camioneta dejan de ser actividades que necesitan ser comprendidas dentro de su contexto y pasan a convertirse en partes de una historia criminal que ya estaba construida de antemano.

Ir a una guardia médica es una conducta perfectamente normal. Las personas van porque sienten dolor, porque se encuentran mal, porque necesitan una receta, porque acompañan a un familiar o simplemente porque están preocupadas por un síntoma que finalmente no resulta importante. Sin embargo, cuando sabemos que horas antes desapareció un niño y hemos decidido que quienes fueron a esa guardia participaron en su desaparición, la visita comienza a parecernos sospechosa: nos preguntamos si realmente necesitaban atención, si querían ser vistos, o si pretendían construir una coartada. El problema es que estas preguntas no nacen necesariamente de la conducta misma, sino de la hipótesis de culpabilidad que utilizamos para interpretarla. Exactamente lo mismo sucede con la conducta de lavar una camioneta. Todos los días se lavan miles de vehículos por razones completamente ordinarias, pero si suponemos primero que Loan fue transportado en la Ford Ranger, el lavado pasa inmediatamente a ser interpretado como un intento de eliminar rastros. En realidad, esa conclusión depende de aquello que todavía debe probarse: si Loan estuvo dentro del vehículo, el lavado podría adquirir relevancia; si nunca estuvo allí, continúa siendo simplemente el lavado de una camioneta. Y, como expliqué al analizar la odorología, el luminol y la cadena de custodia, no está demostrado con la certeza necesaria que Loan haya estado en la Ranger o en el Ford Ka. Por tanto, el lavado no prueba que el niño estuvo allí; solamente parece probarlo cuando aceptamos previamente como verdadera la misma hipótesis que queremos demostrar.

Éste es el peligro de buscar conductas confirmatorias tanto antes como después del supuesto crimen. Las conductas anteriores se reinterpretan como preparación y las posteriores como ocultamiento; si alguien hizo algo, se pregunta por qué lo hizo, y si no lo hizo, se pregunta por qué no lo hizo; si recuerda muchos detalles, parece que preparó su declaración, y si no los recuerda, parece que quiere ocultarlos; si se muestra tranquilo, su tranquilidad resulta fría y sospechosa, y si se muestra nervioso, sus nervios se convierten en una señal de culpabilidad. De esta manera la hipótesis se vuelve prácticamente imposible de refutar, porque cualquier comportamiento puede adaptarse a ella después de ocurrido el hecho. Ask, Rebelius y Granhag (2008) demostraron experimentalmente que una misma evidencia era considerada menos fiable cuando contradecía la sospecha previa de los investigadores y que, en ese caso, éstos generaban más argumentos para cuestionarla; denominaron “elasticidad” al margen que ofrecen determinadas pruebas para ser interpretadas subjetivamente y encontraron que el problema era especialmente intenso con las declaraciones de testigos. Cuanto más ambigua es una conducta, mayor es la facilidad con la que puede estirarse hasta hacerla encajar en la teoría preferida. Ir a una guardia médica y lavar un vehículo son conductas altamente elásticas porque por sí mismas no explican nada sobre la desaparición de Loan, pero pueden transformarse en "encubrimiento" si se las coloca dentro de una narración criminal previamente aceptada.

Kassin, Goldstein y Savitsky (2003) mostraron un mecanismo todavía más inquietante. Cuando los interrogadores comenzaban creyendo que el sospechoso era culpable elegían más preguntas que presuponían la culpabilidad, utilizaban más técnicas de interrogatorio, presionaban con mayor intensidad para obtener una confesión y terminaban interpretando la conducta del interrogado como más incriminatoria, pero la mayor presión se ejercía precisamente sobre los inocentes. Las personas inocentes, enfrentadas a un interrogador que no aceptaba sus negativas, se mostraban más defensivas, y esa reacción provocada por el propio interrogatorio podía ser interpretada por observadores externos como una nueva señal de culpabilidad. Se crea así un círculo vicioso: primero se presume que una persona es culpable, después se la interroga y se analizan sus actos desde esa presunción, luego la persona reacciona ante la presión y finalmente se utiliza su reacción para confirmar la sospecha inicial. Trasladado al caso Loan, esto significa que la supuesta extrañeza de una visita médica, una contradicción sobre un horario, una llamada o el lavado de la camioneta no puede evaluarse limpiamente si quienes realizan esa evaluación parten de la certeza de que existió una sustracción cometida por esas siete personas. No se está descubriendo necesariamente el significado de las conductas, sino que puede estar proyectándose sobre ellas el significado que exige la acusación.

La existencia de siete imputados introduce, además, otro problema. Cuando varias personas que probablemente pueden ser inocentes son acusadas de participar en un mismo crimen, se crea una situación en la que cada una tiene incentivos para alejar la sospecha de sí misma y dirigirla hacia las demás. Una persona puede llegar a pensar que no basta con negar su participación, porque la acusación ya ha decidido que el crimen ocurrió y que los responsables se encuentran dentro de ese grupo; su mejor posibilidad de salvarse puede parecer entonces aceptar una parte de la historia y atribuir la responsabilidad principal a otro acusado. Eso no significa que todas las acusaciones cruzadas sean falsas, pero sí que no pueden considerarse corroboraciones independientes sin examinar las presiones, la información compartida y los beneficios que cada persona podía obtener. Centola, Willer y Macy (2005) describieron cómo ciertas normas pueden volverse autorreforzadas incluso entre personas que privadamente no creen en ellas, y utilizaron el ejemplo de las cazas de brujas, en las que los acusados intentaban salvarse proporcionando los nombres de nuevos sospechosos. No estoy afirmando que el caso Loan sea literalmente una caza de brujas, sino que puede aparecer una dinámica semejante: acusar a otro se convierte en una forma de demostrar la propia inocencia y cada nueva acusación parece confirmar la existencia de una trama que, en realidad, puede estar siendo producida por la propia presión del sistema. La sucesión de versiones sobre el supuesto atropellamiento muestra precisamente ese peligro: una narración (ver, por ejemplo, la declaración reciente del excomisario Maciel) puede señalar a algunos imputados y liberar a otros sin que aparezca una prueba material independiente del accidente, como he explicado al analizar la posible estrategia para instalar aquella hipótesis.

En el caso Loan no alcanza con sumar la visita a una guardia médica, el lavado de una camioneta, llamadas, contradicciones, horarios, viajes y acusaciones cruzadas, porque muchos indicios débiles no se transforman automáticamente en una prueba fuerte y mucho menos cuando su significado depende de haber aceptado previamente que el crimen ocurrió de una forma determinada. La pregunta correcta no es cuántas conductas anteriores o posteriores pueden parecer sospechosas después de construir una historia, sino qué evidencia independiente demuestra primero el hecho que permite interpretarlas de esa manera. Antes de convertir la visita a una guardia en preparación y el lavado de un vehículo en encubrimiento hay que probar el crimen concreto que supuestamente estaban ocultando, porque de lo contrario no estaremos utilizando las conductas para descubrir qué ocurrió, sino utilizando una historia no demostrada para decidir qué significan todas las conductas.

Referencias

Ask, K., Rebelius, A. y Granhag, P. A. (2008). The “Elasticity” of Criminal Evidence: A Moderator of Investigator Bias. Applied Cognitive Psychology, 22, 1245-1259.

Centola, D., Willer, R. y Macy, M. (2005). The Emperor’s Dilemma: A Computational Model of Self-Enforcing Norms. American Journal of Sociology, 110, 1009-1040.

Kassin, S. M., Goldstein, C. C. y Savitsky, K. (2003). Behavioral Confirmation in the Interrogation Room: On the Dangers of Presuming Guilt. Law and Human Behavior, 27, 187-203.

CASO MADELEINE MCCANN: EL PRINCIPAL SOSPECHOSO ADMITE QUE ESTABA A UNOS 137 METROS DEL APARTAMENTO VACACIONAL DE LA FAMILIA LA NOCHE DEL SECUESTRO

Extractos de la nota de Rainer Burkard y Abul Taher publicada el 20 de septiembre de 2026 en el Daily Mail

El principal sospechoso del caso Madeleine McCann ha admitido que se encontraba a apenas unos 137 metros de su apartamento vacacional la noche en que fue secuestrada.

En una entrevista con The Mail on Sunday, el violador y pedófilo condenado Christian Brueckner, de 49 años, también afirmó que la policía detuvo tres veces su furgoneta más tarde aquella noche, mientras realizaba una "rápida huida", pero que le permitieron continuar sin registrarla.

Hasta ahora, el ciudadano alemán, que niega estar implicado en el caso de la niña de tres años (casi 4), se había negado a hablar de dónde se encontraba cuando ella desapareció del apartamento de su familia en el complejo Ocean Club de Praia da Luz, Portugal, el 3 de mayo de 2007.

En ese momento, sus padres, Gerry y Kate McCann, estaban cenando con unos amigos a unos 70 metros de distancia. 

Brueckner declaró que "estaba en la playa, no muy lejos del apartamento de Maddie, vendiendo drogas. Había estado en España y había introducido la marihuana de contrabando en Portugal [...] Incluso la policía me detuvo tres veces en la calle [en Praia da Luz] mientras buscaba a Maddie [...] Por suerte, no encontraron las drogas. Mi furgoneta estaba llena de ellas [...] Estaba huyendo rápidamente; había luces azules intermitentes y controles por todas partes. Simplemente pensé: 'Sáquenme de aquí'".

Al explicar por qué había guardado silencio sobre el asunto hasta ahora, Brueckner dijo: "Me he mantenido callado porque la policía quiere incriminarme por lo de Maddie". 

En 2020, Brueckner fue señalado como el principal sospechoso del caso por la fiscalía alemana. Los fiscales afirmaron que tenían "pruebas concretas" contra él, pero no suficientes para conseguir una condena. En 2007, Brueckner pasaba temporadas con frecuencia en Portugal, y un teléfono móvil vinculado a él fue localizado cerca del alojamiento de los McCann la noche en que Madeleine desapareció. 

Brueckner salió de una prisión alemana en septiembre del año pasado, después de cumplir seis años de condena por la violación de una mujer estadounidense de 72 años en Praia da Luz. Posteriormente, fue sometido a vigilancia las 24 horas del día. Por otro lado, se ha sabido que Brueckner está siendo investigado por una presunta agresión sexual contra una niña de nueve años ocurrida en Braunschweig, Baja Sajonia, en 2015. 

Brueckner insistió: "No tengo nada que ver con la desaparición de la niña. Me alegraría que Maddie apareciera mañana; entonces todo el mundo comprendería de inmediato que todo lo que hay en mi contra es y ha sido un montaje [...] Pero probablemente eso no suceda, así que sigo siendo el principal sospechoso".

Nota de Heriberto Janosch: Resulta muy extraño que policías que estaban buscando a Madeleine lo hayan detenido tres veces, y en ningún caso le hayan registrado el vehículo.