martes, diciembre 26, 2006

DE GLUONES Y PSICOFONÍAS


Julio Plaza del Olmo nació en Madrid hace 30 años y vive actualmente en las afueras de la ciudad. Estudió Ciencias Físicas en al Universidad Autónoma de Madrid (UAM), terminando la especialidad de Física Aplicada en 2000. Ese mismo año comenzó un doctorado acerca del crecimiento y caracterización de semiconductores y sus propiedades como detectores y emisores de luz. En 2004 obtuvo el Diploma de Estudios Avanzados (DEA), y en breve espera poder presentar su tesis doctoral. Desde 2006 es científico del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), aunque desempeña su labor en otro centro de investigación en el campo de sensores de infrarrojo. Pero sin duda muchas lectoras y lectores le conocerán más por su bitácora en Internet Gluon con Leche (En la foto Julio Plaza del Olmo durante el eclipse de octubre de 2005).


Heriberto Janosch González: ¿Por qué "Gluon con Leche"? ¿Cuál es el significado de esa expresión?

Julio Plaza del Olmo: “Gluon con Leche” era una página web que hice en 1999. Pretendía escribir textos humorísticos de varios temas: sobre reivindicaciones tontas del tipo “Abolición de la ley de la gravedad, ¡ya!”, sobre historia, con una visión muy pero muy alternativa, y sobre física. El nombre no lo pensé mucho. Simplemente salió. En la sección de física pretendía hacer humor usando conceptos físicos, pero a la vez, ilustrar un poco el significado de los conceptos. En ese sentido, la expresión “Gluon con Leche” también daba un poco la idea de que no hace falta estudiar libros de 500 páginas llenos de ecuaciones para entender que es algo como un gluon, sino que en una conversación de cafetería, entre bromas, o comparaciones divertidas, se podía llegar a entender el concepto. La página web la abandoné debido a que no tenía tiempo (ni imaginación suficiente) para seguir escribiendo.

HJG: Y cuando abriste la bitácora le pusiste el mismo título.
JPO: Sí, cuando abrí la bitácora, decidí rescatar el título, en parte porque la idea seguía vigente: divulgar con explicaciones sencillas, aunque esta vez centrándome en la ciencia detrás de presuntos fenómenos paranormales, en cómo se tergiversan, o malinterpretan por parte de charlatanes.
HJG: Parece ser que casi todo el universo está compuesto por quarks, electrones y neutrinos. ¿A su vez los quarks podrían dividirse?


JPO: No soy físico teórico, pero algo entiendo sobre el tema. Existen seis tipos de quarks: Up, Down , Top, Bottom, Charm y Strange. Según el modelo actual de partículas fundamentales, éstas junto con los leptones (electrón, muón, tauón, y sus neutrinos), y las correspondientes antipartículas de todas ellas, forman toda la materia conocida (protones, neutrones, átomos, mesas, elefantes…), son sus ladrillos básicos e indivisibles. Aparte están las partículas que llevan (o “crean”) las interacciones electromagnética y débil que pueden sufrir los leptones y quarks, y la interacción fuerte, que sólo afecta a éstos últimos (Tabla I ) .


HJG: ¿La partícula que transporta la interacción fuerte es el gluon?
JPO: Así es. Sabemos que la mayor particularidad de los quarks es que es imposible encontrarlos aislados, por dos causas. Una es debida a la interacción que hay entre ellos, la llamada interacción fuerte, cuya partícula efectivamente es el gluon. Lo interesante de esta interacción, es que cuanto más lejos están las partículas, mayor es la atracción que hay entre ellas, al contrario de lo habitual que es que una interacción se haga más débil cuando aumenta la distancia. Aunque en cierta forma, un gluon es algo tan simple como un muelle, un poco especial eso sí, pero básicamente un muelle que une dos quarks. De esta forma, al intentar separar dos de ellos, hay que dar una cantidad de energía mayor cuanto más quieras alejarlos, porque el muelle que los une tirará con más fuerza para volver a juntarlos, lo que hace muy difícil separar grupos de quarks de otros. La segunda es una propiedad que ha venido a llamarse “color”, y puede adquirir tres valores, que se han llamado “Rojo”, ”Verde” y “Azul”. Los quarks se combinan para que el “color” total sea neutro. Juntando los tres colores en tres quarks, o juntando un rojo con ”anti-rojo” en dos quarks, por ejemplo. Toda la materia es “incolora”, de forma que aunque puedas llegar a separar algunos conjuntos de quarks de otros, nunca conseguirás separarlos entre sí, porque un quark aislado tiene color. Así que, si no se pueden separar entre ellos, menos aún se puede pensar en “destriparlos” en partículas más pequeñas.
HJG: ¿Y dónde aparecen es este modelo los protones y neutrones que forman el núcleo atómico?

JPO: Los protones y neutrones están formados por quarks. Son además, partículas muy parecidas, porque mientras que el protón está formado por dos quarks up y un down o "uud", el neutrón está formado por dos quarks down y un up o "udd". La interacción entre sus quarks son los que a su vez mantienen unidos los protones y neutrones en un núcleo atómico, que de otra forma serían repelidos por la interacción eléctrica entre ellos. (Tabla II)



HJG: Heisenberg ha formulado el principio que dice que la dispersión de posición de un objeto cuántico como un electrón y su dispersión de cantidad de movimiento en un instante dado no pueden precisarse con exactitud. Si se precisa una de las dos dispersiones se torna borrosa la otra. ¿Ese efecto es debido a la indeterminación del instrumental utilizado, a la incertidumbre del observador o a que la realidad en ese nivel cuántico es borrosa?
JPO: La incertidumbre que surge a partir del principio de Heisenberg no depende de la precisión de los sistemas de medición. Ni siquiera teniendo sistemas de medida ideales, que no tengan errores. Es una propiedad intrínseca de la realidad. Uno no puede conocer con toda la exactitud que desee ciertos pares de variables: posición y momento cinético, o energía y tiempo, que son las variables más usadas para expresar el principio de incertidumbre. Una forma de intentar entenderlo es que para realizar una medición, se necesita que el aparato de medida interaccione con el sistema, y en esa interacción, cambia el estado del sistema observado. Por ejemplo, si tienes un electrón que interacciona con un detector en una posición determinada, el detector da una señal, lo que te indica que el electrón estaba en esa posición. Ahora bien, en esa interacción, parte del momento cinético del electrón se transfiere al detector, y por tanto, la velocidad, ya sea en valor o en dirección, cambia, por lo que no puedes saber con exactitud hacia donde se dirige: tienes 360º hacia donde ha podido “rebotar” el electrón.
HJG: ¿Nos afecta esa indeterminación en el mundo cotidiano?
JPO: Esta indeterminación también se da en un mundo clásico, el de “todos los días”. Sin embargo, esa indeterminación es muy pequeña como para ser observada. Pongamos por caso una posible indeterminación tan grande como un milímetro en la posición de la Tierra en su órbita. Es algo despreciable, y la Tierra está perfectamente localizada. Sin embargo, esa misma indeterminación en la posición de un electrón hace que realmente, el electrón esté totalmente deslocalizado.
HJG: ¿Qué se entiende actualmente por materia? Hay quienes dicen que sólo las partículas, o los cuerpos, son materiales y que los campos, como el electromagnético, son "inmateriales" o de energía pura. Otros afirman que las dos cosas son materiales. Por otra parte también se afirma que a nivel cuántico no se pueden aplicar conceptos de la física clásica, y que toda la materia en realidad son campos, como el campo electromagnético o el nuevo concepto de campo electrón, donde el electrón sería un cuanto del campo electrón.
JPO: Materia viene a ser todo aquello que tenga masa. En el modelo estándar de partículas, tanto quarks como leptones tienen una masa definida, y forman toda la materia conocida. Partículas como los fotones, en cambio, no tienen masa, y no se consideran materia. Las teorías de campos cuánticos son una forma de “cuantizar” los campos en sentido clásico, de adaptar el concepto para la física cuántica. Es decir, un campo de interacción sólo puede actuar con múltiplos enteros de un valor mínimo de energía, un cuanto. A estos cuantos se les identifica con partículas como el fotón del campo de interacción electromagnética, los gluones del campo de interacción fuerte o los bosones W y Z del campo de interacción débil. Pero estas últimas partículas W y Z tienen una masa no nula, por lo que ahí surge la duda de si los bosones del campo débil deben ser considerados materia. Los conceptos clásicos no se aplican como tales a nivel cuántico, sino que se adaptan para poder tener una relación entre el nivel microscópico y el nivel macroscópico, poder identificar hasta donde son significativos los efectos cuánticos, y cuando podemos respirar aliviados por poder usar física clásica, de más fácil entendimiento. Si se parte de conceptos nuevos a nivel cuántico, entonces hay que hacer una adaptación a la inversa. De una u otra forma, al final, el concepto clásico de un campo, es un caso especial dentro del concepto cuántico del mismo.
HJG: ¿La energía puede entenderse como una propiedad de la materia o tiene existencia propia independientemente de la misma? O expresado de otra forma: ¿puede existir transporte de energía sin fotones, gluones y las demás partículas transportadoras?
JPO: La energía es una propiedad de un sistema, ya sea materia, radiación o campo, que simplemente cuantifica cuánto puede llegar a cambiar, o en qué medida puede hacer cambiar a otro sistema. No es algo con entidad propia, la “energía pura” no tiene sentido. En cierta forma, yo lo veo como la vieja costumbre del trueque: tú tienes una vaca, que vale tanto dinero, y la cambias por dos corderos, que juntos valen la misma cantidad de dinero.
HJG: ¿La energía cuantificaría la magnitud del intercambio?
JPO: Exacto. La energía vendría a ser el “dinero” en este ejemplo, sólo que nunca tienes las monedas en la mano, sino sólo el concepto de que una vaca equivale a dos corderos. La energía es al final un concepto útil para relacionar distintos sistemas. Un fotón es una onda electromagnética, cuya energía depende de la frecuencia. Un material como una célula solar necesita una cierta cantidad de energía para que un electrón produzca una corriente eléctrica. Si el fotón la tiene, lo puede absorber, y generar la corriente. De esta forma, se ha transformado un sistema, en este caso una onda electromagnética, en otro, una corriente eléctrica o un electrón en movimiento, cuyo único punto común es que la energía de ambos sistemas es la misma. Siendo así, el transporte o almacenamiento de energía sólo se puede hacer a través de sistemas concretos: una corriente eléctrica, una onda electromagnética, un campo gravitatorio, un enlace químico entre átomos, o entre los protones y neutrones de un núcleo atómico.
HJG: Tú defines la materia como aquello que posee masa. Algunos físicos y algunos filósofos la definen como el conjunto de todos los objetos que cambian de estado. Luego definen la realidad objetiva como todo aquello que existe independientemente del sujeto cognoscitivo. Y a partir de ambas definiciones igualan materia con realidad objetiva. En este caso los fotones y los campos electromagnéticos serían materiales, y no inmateriales como en la definición "materia = masa mayor que cero". Esta distinción me parece importante a la hora de lidiar con los pseudocientíficos, como los creyentes y practicantes de la parapsicología, quienes ya no podrían afirmar como afirman por ejemplo: "fíjense en el fotón inmaterial cómo interactúa con el electrón material, análogamente el mundo inmaterial de los espíritus de los muerts interactúa con el mundo material de los vivos a través de la psicofonías". ¿Cuál es tu opinión?
JPO: Definir la realidad como “aquello que existe independientemente del sujeto” no está peleado con considerar objetos inmateriales como los fotones o los campos como reales. En mi opinión, toda la materia es real, pero no todo lo real es materia. Todo aquello que ejerce una influencia o interacción objetiva, que puede ser medida, observada y detectada puede ser considerado real: el sonido, la luz, el campo gravitatorio. Nadie duda que existen, son reales, y ejercen una influencia observable y medible. En cambio, de la existencia de otros planos de existencia, el Más Allá, no tenemos ningún tipo de observación o medida que induzca a pensar en ellos como objetos reales. Sí se puede considerar real que un ruido no deseado ha aparecido en una grabadora, que en un suelo aparece una mancha que parece una cara, o que en una fotografía aparecen manchas esféricas difusas, los llamados “orbs”. Pero considerar real que existe un Más Allá, que además se comunica con el más acá a través de dejar ruidos ininteligibles en cintas, y dejar de lado todas las explicaciones que ofrece el mundo real que sí conocemos, es un salto lógico inmenso que tiene más que ver con la fe que con la razón.
HJG: Volviendo a las partículas ¿se encontrará en el futuro cercano la partícula transportadora de la gravedad, el gravitón, o deberán reformularse las teorías actuales para explicar la gravedad de otra manera?
JPO: Bueno, esa es una de las “preguntas del millón” en física. Cuando hablábamos de campos cuánticos, te hablé del campo electromagnético, el fuerte y el débil. El campo gravitatorio aún no ha sido cuantizado, es el que más problemas da a los físicos teóricos y a los físicos fundamentales. En una supuesta cuantización del campo gravitatorio, el gravitón sería su partícula fundamental. Cuando se consiga, se llegará a la ansiada “teoría del todo”, una sola teoría coherente capaz de unificar todas las interacciones como diferentes aspecto de una sola teoría. Esa unificación ya se da con las otras tres. La gravitación es la que falta.
HJG: ¿Pero cómo se podría detectar el gravitón?
JPO: A eso iba. Se supone que cuando una estrella masiva explota, se crean unas ondulaciones del entramado del espacio-tiempo, que se propagan por el universo. El cuanto, o unidad mínima de estas oscilaciones, sería identificado como el gravitón. Sin embargo, intentar detectar algo así lleva una serie de problemas tecnológicos muy grandes. Hay proyectos de experimentos, que incluyen poner en órbita varios satélites, a unas distancias fijas, e intentar detectar variaciones en esas distancias debidas al paso de una onda gravitatoria. Distinguir si una variación es debida a la deriva del satélite o a una onda gravitatoria, no parece algo trivial de resolver.
HJG: ¿Y qué puedes decirnos acerca del llamado campo de Higgs?

JPO: El campo o el bosón de Higgs sería una partícula precursora de la masa, predicha por el modelo estándar de partículas, pero que aún no ha sido detectada. Una símil interesante que leí, venía a exponerla de esta manera: en una fiesta, la gente está repartida uniformemente por la habitación. De esta forma, no hay diferencias observables en ese espacio, es un espacio vacío. En esto, entra el camarero con copas, y la gente empieza a arremolinarse alrededor de él. Se ha creado una concentración en un punto determinado. Bueno, el camarero vendría a ser el bosón de Higgs, y la acumulación en torno a él representaría la masa de una partícula que se está creando.


HJG: El sistema de la ciencia desde la física hasta la historia posee una cantidad importante de teorías o sistemas de hipótesis congruentes entre sí y con fuerte apoyo empírico. Las pseudociencias por otro lado se construyen contradiciendo o ignorando estas mismas teorías científicas bien comprobadas. Ya lo sabes, la telekinesis contradice la física, la homeopatía contradice la bioquímica, el psicoanálisis contradice la psicobiología, la ufología contradice la física, la psicobiología de la percepción y la psicología social, y un largo etcétera. De modo que o bien la ciencia es verdadera y las pseudociencias no, o viceversa. Aquí no habría término medio. Éste me parece un aspecto importante para plantear las diferencias entre ciencia y pseudociencia ¿Qué otros aspectos consideras también relevantes?
JPO: Por mi experiencia, las pseudociencias tienen una relación de amor y odio con la ciencia, en el sentido de que o bien la denigran e ignoran completamente, o bien se apoyan en ella para tergiversar términos, conceptos o resultados para intentar justificar sus fantasías. También se caracterizan por saltos lógicos que llevan simples anécdotas a la categoría de pruebas irrefutables de la existencia de seres extraterrestres de veraneo en la Tierra, fantasmas hablando en micrófonos de grabadoras, o pequeños demonios haciendo oscilar lámparas ante la aterrorizada mirada de una familia. El desconocimiento acerca de la “malvada ciencia oficial y comeniños” es una constante. Lo cual es un gran lastre, porque, si por un casual algún investigador paranormal tuviera razón en alguna cosa, y hay que cambiar las teorías actuales: ¿Dónde exactamente habría que hacerlo? ¿Y cómo? A esto lleva una metodología de investigación muy pobre, limitada a la recolección de anécdotas. La telepatía es una de las pocas a las que se intenta aplicar algo parecido a un método estadístico. Dejando a un lado los fraudes, al final, el desconocimiento lleva a interpretar datos de forma errónea: si yo digo que en un experimento de telepatía con cartas Zener, tras muchas repeticiones, soy capaz de adivinar más de 5 aciertos el 40% de las veces, sin duda llamará la atención. Pero al comprobar lo que la teoría dice ¡se puede ver que ese 40% es precisamente lo previsto por el azar! También están las pseudomedicinas, que se caracterizan por ofrecer un remedio eficaz para cualquier tipo de dolencia, y sin ni siquiera presentar efectos secundarios. Por lo general, cuanto mayor y más dispar sea la lista de beneficios, más probabilidad de que una terapia sea falsa. En resumen, una pseudociencia ignora la ciencia, pero la reconoce cuando tergiversándola o malinterpretándola favorece sus tesis; adolece de una falta de definición de su presunto objeto de estudio; carece de metodología para experimentar y analizar datos; realiza afirmaciones muy extraordinarias. Y sobre todo, carece de pruebas reproducibles y libres de sesgos subjetivos.
HJG: ¿Quienes son tus principales referentes en el tema del escepticismo en España?
JPO: Iker Jiménez y Pedro Amorós. Cada vez que les oigo, confío en que alguien mínimamente interesado se tome la molestia de buscar información en Internet y caiga en algún blog escéptico. Ahora, en serio, yo siempre oí las historias de ovnis y fantasmas como un cuento inacabado: en los periódicos publicaban los misterios que anunciaban grandes acontecimientos. Pero esos acontecimientos nunca se producían. Nunca se sabe como acababa la cosa. Empecé hace unos años escuchar a Iker Jiménez. Al principio me pareció que presentaba los casos de una forma imparcial, aunque a la tercera vez que dijo “yo soy muy escéptico, pero esto es impresionante” salí del error. Fue buscando en Internet información acerca de algunos casos que mencionaba, cuando aterricé en la página web de la Fundación Anomalía. Vicente-Juan Ballester Olmos y Ricardo Campo fueron de las primeras personas a las que leí. Luego descubrí los blogs de Luis Alfonso Gámez, Javier Armentia, llegué a la web de ARP-SAPC, a Mauricio-José Schwarz … Las lecturas me sirvieron de mucho para empezar a conocer esos finales de historias que nunca me habían querido contar. La aparición de la central de Enlaces Críticos ha ayudado mucho a la difusión de blogs y webs con contenidos escépticos. Sin duda alguna, creo que hoy día es una referencia fundamental para encontrar información escéptica, tanto de casos clásicos, como de actualidad.
HJG: Posiblemente los grupos escépticos como el ex CSICOP o la ARP-SAPC y lo escépticos free-lance hayan surgido como respuesta a la creciente popularización de las pseudociencias a través de los medios de comunicación. Pero muchas veces he pensado que aunque en este momento esos grupos e individuos son muy necesarios no son suficientes, y que los Iker Jiménez y los Pedro Amorós no tienen toda la responsabilidad que les asignamos. Algo debe estar fallando en la política educativa y en particular en la enseñanza de la ciencia. Por ejemplo, tanto en Argentina como en España he encontrado muchos practicantes de pseudociencias entre los profesores de secundaria ¡incluso entre aquellos del área de ciencias! ¿Cuál es tu opinión al respecto? ¿Cómo ves esta problemática y el papel de los científicos en ella?

JPO: Los Jiménez, Sierra, Cardeñosa, Amorós y demás “venden” su producto. Pero también es responsabilidad del que lo “compra”. Hay que tener el suficiente criterio para discernir qué es cierto y que no. Y la educación es básica para ayudar a tener ese criterio. Sin embargo, el hecho de aprender unos conocimientos en un colegio, instituto, o universidad parecen no ser suficientes para que una persona luego use esos conocimientos frente a los productos paranormales. Parece como si sólo fueran útiles para aprobar un examen. Entonces no es una educación, sino sólo una acumulación de conocimientos. Educación es también aprender a usarlos en las situaciones adecuadas. Personalmente, creo que el interés es una variable muy importante. Si un estudiante no ve interesante una asignatura, si no es capaz de identificarla con el mundo real, se limitará a intentar aprobar el examen, a acumular conocimiento sin tener por qué entenderlo necesariamente. En cambio, una asignatura hecha interesante por el profesor, mueve al estudiante a seguir informándose y formándose en esa disciplina, a tener al menos una cultura general suficiente para entenderla e identificarla en la vida real, y saber cuando le están contando milongas y cuando no. El mundillo paranormal en cambio, sí parece tener aprendida la lección. No hay duda que los misterios se presentan de forma atractiva al espectador. Presentan una realidad alternativa, fuera de lo común, que sin duda sería muy interesante, pero no por ello cierta. Profesores, museos de ciencia, planetarios, científicos, entre todos tenemos que vender el producto de la ciencia, hacerla cercana, hacer ver que el mundo real es suficientemente entretenido e interesante. Hay gente que piensa que saber cómo se produce un arco iris le quita toda su belleza. Personalmente, a mí me parece que entender cómo se produce la aumenta.

HJG: Conozco personas que se autodenominan escépticos pero sólo saben repetir una y otra vez y sin pensar consignas leídas en la revista Skeptical Inquirer. Carecen de formación científica o universitaria, y algunos incluso no han finalizado la escuela secundaria, por lo que les resulta muy difícil hacer otra cosa. Desde afuera este tipo de actitudes se ven como dogmáticas. ¿Puede volverse dogmático el movimiento escéptico?

JPO: ¡Espero que no! En debates en varios foros de Internet he visto pocas personas repitiendo “consignas” escépticas que realmente no entienden. Es además, una postura que se nota a la legua, porque esas personas no son capaces de desarrollar el mismo argumento con otras palabras. Hacer eso es sin duda caer en el mismo error que los creyentes. Sí he visto más gente que se limita a repetir que todo es una chorrada, unos porque directamente no se creen nada, otros porque llevan años argumentando contra los mismos argumentos sin que parezca que cale su discurso. Entiendo que estos últimos se hastíen, pero esa postura es claramente percibida como un ataque, y hace que el creyente se cierre aún más. Ambas posturas habría que evitarlas si se quiere que los argumentos lleguen, sean entendidos, y que no se nos perciba como “dogmáticos”.

HJG: Hay personas que dicen que analizar y refutar argumentadamente afirmaciones pseudocientíficas, o investigar científicamente casos de ovnis son pérdidas de tiempo. Está claro que son chorradas como dicen aquí, y a un creyente nunca le vas a convencer, pero ¿qué interés puede tener analizar afirmaciones pseudocientíficas?

JPO: Demostrar a un creyente que está equivocado es imposible si no quiere ver su error. El análisis argumentado de afirmaciones extraordinarias, al menos en mi caso, está orientado a gente que a pesar de creer en misterios, se molesta en buscar información. Esas personas si bien no creo que se desengañen en la primera lectura, sí les puede quedar la duda de “¿y si me estoy equivocando?” Para mí, conseguir que alguien llegue a hacerse esa pregunta ya es bastante. Por otra parte, el interés también es personal, porque se pueden adquirir conocimientos. Hace sólo año no se me hubiera ocurrido documentarme acerca de acústica, fonética, o las particularidades del campo magnético terrestre. Ha sido a partir de la búsqueda de información para refutar pseudociencias por lo que llegué a interesarme. Y el conocimiento nunca sobra, sino que enriquece.




martes, diciembre 05, 2006

EL OVNI QUE ATACÓ AL "NIÑO DE TORDESILLAS"


(Reconstrucción realizada por José Antonio Caravaca de la experiencia vivida por el "Niño de Tordesillas", suceso que según Iker Jiménez es "un hecho absolutamente incomprensible". Ver nota 1)
En nuestra nota anterior mencionábamos que los programas de “misterio” donde se presume de “periodismo de investigación” parecen basar su contenido en la ausencia premeditada de investigación. Ofrecíamos también una sencilla receta para fabricar “misterios”: (1) encontrar un suceso pintoresco o sangriento (2) recopilar mucha información anecdótica del mismo, ocultando aquella que permita una explicación racional (3) presentar la falta de explicación como “misterio” y (4) “vender” el suceso presentando a “expertos” proponiendo “teorías” exóticas.

En el transcurso de estos días algunos amigos nos han solicitado que citemos ejemplos. Aquí va el primero.
No hace mucho Iker Jiménez -en su programa “Cuarto Milenio”- presentó en público a Martín Rodríguez Rodríguez, el “Niño de Tordesillas”, quien fuera supuestamente atacado por un ovni en 1977. El informe del caso aparece en el libro “Enigmas sin resolver” (Jiménez Elizari, Iker, Editorial EDAF, Madrid, 2004), de donde tomaremos los detalles relevantes (las negritas son nuestras):“ En octubre de 1977 un niño de siete años fue atacado por un extraño artefacto en las afueras de Tordesillas (Valladolid) en presencia de varios testigos. A raíz de ser alcanzado por un haz de luz se inició un calvario que se tradujo en catorce operaciones a vida o muerte ante unas dolencias absolutamente desconocidas. El niño entró súbitamente en estado de coma tras tener un insólito encuentro con un aparato metálico que, semioculto, había aterrizado en un viejo pajar sin techos. “

“ [La madre de Martín le comentó a Iker Jiménez:] ‘Esto ha sido un auténtico calvario, me he pasado seis años junto a la cama del hospital viendo como mi hijo se iba para el otro mundo por culpa de aquello’ “

“ [El día del suceso Martín y Fernando Carabelos, su compañero de clase, llegaron jugando hasta el muro del pajar. Ahí] Martín cogió una piedra del suelo y la lanzó con fuerza por encima del muro. [… Se escuchó ] un sonido seco [ … ] ‘Aquello sonó a algo metálico –recordaba Martín- [ … ] no era el mismo que surgía cuando a veces le dábamos a una antigua máquina de labrar que estaba allí aparcada desde hacía años’. [ … ] Martín se adelantó a Fernando, y casi a tientas, penetró en la negrura del corral. [ … Ahí vio] un misterioso artefacto [ … ] sostenido sobre tres gruesas patas, la misteriosa máquina parecía envuelta en mil y un colores que llegaban a hacer visibles las vigas y recovecos de aquel corral sin techo. [ …] efectivamente , un objeto de unos 2,80 metros de alto y 1,95 metros de ancho se encontraba posado en tierra emitiendo un sonido muy tenue. [… Tenía] tres ventanas circulares a modo de ‘ojos de buey’ por las que surgía una luz muy parecida a los colores rojos y azules de las pompas de jabón. La forma del ovni, según los testigos, era como una pera metálica. [ … Las tres ] patas, aferradas al suelo, tenían una serie de líneas en zigzag […] en el centro de la estructura una puerta como la de los ascensores […] en el lateral derecho una especie de tobera formada por varios cilindros [ … ] El aparato comenzó a elevarse [ … ] observándose una serie de pinchos en la base de las patas [ … ] Fernando saltó hacia atrás e intentó separar a Martín de una especie de rayo de luz que parecía atravesarle el abdomen a Martín [… ] Fernando, visiblemente asustado, intentó una y otra vez ‘quitar los rayos’ del cuerpo de su amigo [… Fernando] salió al exterior para avisar a los demás preso de una gran histeria. Dentro del viejo corral, Martín, continuaba con las manos aferradas al estómago, pero sin poder zafarse de una daga de luz que lo mantenía allí sujeto. [… Dijo Martín que] ‘la sensación que tuve fue de que algo se me metía en el interior de la tripa. Algo que me dejaba enganchado sin permitir moverme ni adelante ni atrás y a sentir que se me iba el sentido’. [ … ] El grupo de muchachos alertado por Fernando encontró a Martín tambaleándose semiincosciente y sin poder articular palabra. Su color se había vuelto amarillo, y las pupilas habían quedado totalmente dilatadas [y no respondía] ante ningún estímulo exterior. “

“ [Lo que sigue es un detalle muy curioso: en lugar de atender a su hijo quien habia sido llevado en volantas a su casa en muy mal estado por los compañeros de juego, su padre] en compañía de un viejo amigo de nombre Eloy logran llegar al lugar del aterrizaje y comprueban asustados como han quedado en el suelo tres marcas humeantes en posición triangular [ …] tras rellenar una bolsa de plástico con cierta cantidad [de tierra humeante] regresan a la casa a toda prisa para atender al enfermo.

“ [ Otros síntomas que presentaba Martín eran] pérdida de visión y vómitos constantes [que] hacen que finalmente el “Niño de Tordesillas” pase al quirófano y se le efectúe la primera operación

“ Los ‘primeros análisis’ de la tierra humeante dicen que fue sometida a unos 600 ºC“.

Además en el informe se cita un diagnóstico médico: “estenosis a nivel del acueducto en su tercio superior” y una “derivación ventriculoperitoneal” como posible solución. Más adelante en el lapso de tiempo en que es sometido a “catorce intervenciones quirúrgicas” deben aplicarle un “shunt por desarrollo prematuro” y “aire a través de via lumbar” en alguna oportunidad. Martín continúa con cefaleas y tiene un cambio de conducta convirtiéndose en un alumno mucho más aplicado.

Hasta aquí lo sustancial del informe de Iker Jiménez. En realidad el mismo ocupa 16 páginas en el libro, pero la mayoría de las mismas se utilizan para contar anécdotas personales irrelevantes para el análisis del caso, tales como la cantidad de kilómetros recorridos en la (pobre) investigación y detalles nimios de los encuentros de Iker Jiménez con Martín o sus padres.

En este resumen hemos respetado el estilo en que el informe está escrito, donde en todo momento se hace referencia a la presencia del “extraño objeto” como algo prácticamente certero.

ANÁLISIS
La “ufología” se basa principalmente en los relatos de testigos oculares, siendo uno de sus mútliples aspectos pseudocientíficos el de ignorar la falibilidad de tales testimonios así como la influencia de factores sociales y emocionales en los mismos, como lo demuestra la psicobiología de la percepción y la psicología social. En efecto, los “ufólogos” consideran al testigo como si fuera una fría cámara de videograbación, que reproducirá luego fielmente lo registrado. Nada más alejado de la realidad: las creencias, las emociones, las expectativas, y el entorno social modificarán el relato de lo acontecido en diversos grados.

Esta falibilidad en el testimonio humano se ve acrecentada si se trata de un niño de corta edad. ¿Quiénes eran los “varios testigos” señalados por Iker Jiménez, aquellos que habrían visto el ovni? Sólo dos: Martín de 7 años y Fernando, de edad similar. Para empeorar las cosas sólo disponemos del relato de unos de ellos (Martín), y como veremos a continuación el suceso ocurre cuando el niño se encontraba en un muy mal estado de salud, a punto de perder la consciencia.
Para Iker Jiménez parece no haber duda en que el “ovni semioculto” fue el causante de los problemas de salud de Martín. Para nosotros la explicación racional, que aparece semioculta en el relato, es otra:
sus problemas de salud causaron la aparición del ovni.
La estenosis del acueducto cerebral (el diagnostico que dieron los médicos a Martín) es un estrechamiento del mismo, que produce una hidrocefalia, una acumulación de líquido cefaleoraquídeo en los ventrículos laterales y el tercer ventrículo del cerebro, y una posible disminución de este líquido en el cuarto ventrículo y médula espinal. Esta acumulación de líquido produce un aumento de presión potencialmente perjudicial sobre el tejido cerebral pudiendo producir síntomas tales como pérdida de conocimiento y por lo tanto de la realidad (y en los casos de instauración muy aguda puede llegar a situaciones comatosas por afectación del tronco cerebral), ataxia (dificultad para caminar), vómitos y sensación de dolores abdominales y papiledema (hinchazón del disco óptico que es parte del nervio óptico). (Ver nota 2).


(Dibujo: dentro del círculo amarillo la zona del acueducto cerebral donde Martín padece la estenosis)
El tratamiento aplicado a Martín es el más frecuente ante casos agudos de hidrocefalia: la colocación quirúrgica inmediata de un sistema de derivación. Este sistema le produjo la desviación del flujo del líquido cefaleoraquídeo de un lugar dentro del sistema nervioso central hacia el abdomen (derivación ventriculoperitoneal). En el abdomen el líquido puede ser absorbido como parte del proceso circulatorio.

Los sistemas de derivación requieren un seguimiento continuado por parte de los médicos pues suelen traer complicaciones. En este caso las complicaciones se agravaron ya que seguramente por tratarse de un niño su desarrollo (crecimiento normal) producía desajustes en el mecanismo del sistema, que tuvieron que ser solucionados con múltiples intervenciones quirúrgicas.

Y aunque todavía no se ha comprendido bien el grado en el que la descompresión o alivio de la presión del líquido cefaloraquídeo después de una cirugía de derivación pueda reducir o invertir el daño del cerebro, es muy posible que luego de alguna de esas cirugías el niño estuviera en mejores condiciones cerebrales que incluso antes de descubrírsele la patología, lo que podría explicar su cambio de actitud hacia los estudios, convirtiéndose en mejor estudiante.

En conclusión: la explicación racional del caso “ovni” es que Martín sufrió una descompensación debida a una hidrocefalia producto de la estenosis de acueducto que padece, produciéndole entre otros síntomas dolor abdominal (los "rayos" que le pinchaban), ataxia o dificultades para caminar (su inmovilización en el lugar), y una progresiva pérdida de consciencia y de la realidad. En esas condiciones su cerebro produjo la imagen del extraño objeto y sus luces (quizás a partir de una deformación perceptual de la máquina de labranza allí presente y la penunbra). Tal imagen podría haber sido tomada como muy real por el niño bajo esas condiciones físiológicas extremas.

¿Vio Fernando lo mismo? Nunca lo sabremos, aunque sospechamos que no. Y aunque dispusiéramos de su relato y nos dijera que él también lo vio, su corta edad y el momento emocional vivido pudo haber provocado una falsa “memoria” en la que "recuerde" el relato de Martín y su pedido de auxilio como vivencia propia.

¿Y la huellas? Las huellas resultaron ser tierra quemada a 600 ºC, nada extraordinario. Y surge la pregunta: ¿sólo ese dato surgió del análisis de las huellas y de la investigación?

Nuestros pasos en el proceso de crear un “misterio” se ven así ejemplificados: un suceso pintoresco (la visión de un ovni), se transforma en un “misterio” semiocultando la posible explicación racional con montones de anécdotas irrelevantes. En este caso la intervención del “experto” queda a cargo de Iker Jiménez quien refuerza la sensación de realidad contando los “hechos” tal cual los relató Martín como si fueran verdades objetivas. ¿Premeditación o ignorancia?

Notas

(1) Esquema gentileza de
Esos misteriosos objetos celestes y sus tripulantes

(2) Fuentes consultadas sobre la hidrocefalia:
Instituto de Neurocirugía de Alicante,Sales Llopis y Botella Asunción y Trinidad Rodríguez Costa