El italiano Paolo Toselli, gran investigador de las Leyendas Urbanas, ha escrito recientemente un excelente artículo sobre las “chemtrails” para la revista Focus.
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En su nota Toselli relata la génesis de las “teorías” sobre las supuestas chemtrails, y como fueron mutando a lo largo del tiempo. La “teoría”, que en España toma la forma de “fumigaciones secretas y genocidas de tóxicos sobre poblaciones españolas por medio de aviones militares y con el consentimiento del Gobierno Español”, nació en los EEUU en diciembre de 1997. Su origen: un mensaje a través de Internet de un tal Richard Finke, un apasionado de los complots y de los aspectos legales de la guerra bacteriológica. Las estelas de condensación de los aviones en realidad serían "fumigaciones sobre la población de di-bromuro de etileno, un potente pesticida". Poco tiempo después, el periodista William Thomas le puso nombre: no son estelas de condensación sino estelas químicas, en inglés chemical trails o “chemtrails”.
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Ciertos experimentos para estudiar el campo magnético terrestre, sembrando “nubes” de Bario y Óxido de Cobre entre 100 y 400 km. de altitud, llevados a cabo entre 1964 y 1971, y que hoy ya no se realizan, fueron “incorporados” a las “teorías chemtrails”: entre las sustancias “fumigadas” habría metales como el Bario. Por último los antichemtrails encuentran el cuartel general de toda esta conspiración internacional, el proyecto HAARP (High Frequency Active Auroral Research Program), implementado por varias Universidades en Alaska, con el objeto de investigar las telecomunicaciones civiles y militares, y los sistemas de navegación marítima. De acuerdo a los activistas antichemtrails su fin sería otro, el control mental de la población a través de ondas electromagnéticas emitidas desde Alaska y conducidas por los chemtrails (y en España con la ayuda de las “falsas” antenas de telefonía móvil, y la emisión de la misteriosa "energía orgónica de muerte").
Hoy en día, estas “teorías” irracionales se han propagado por Internet, gracias a los activistas “antichemtrails”, y ya han provocado dos interpelaciones en el Parlamento Europeo, una propiciada por un italiano, y otra por un holandés. En el Parlamento Italiano se han producido cinco interpelaciones sobre el tema en los últimos cuatro años. Y es que los activistas “antichemtrails” no aceptan ninguna respuesta por parte de las autoridades que no sea la admisión de sus excéntricas “teorías”. Si las autoridades dicen que no existe ningún complot tras las estelas de condensación, es porque ¡ellas mismas forman parte de la conspiración!
Otros datos interesantes del artículo: la primera estela de condensación de que se tenga noticia, relata Toselli, data del 27 de febrero de 1920, y la produjo el mayor Rudolpf W. Schroeder de la Fuerza Aérea de EEUU (USAF), a bordo de un Packard-Le Père, volando a unos 10.000 metros de altitud. Los cielos de Bélgica, durante la segunda guerra mundial en 1994, tenían un aspecto parecido al de hoy en día, por las estelas de condensación producidas por la gran cantidad de aviones militares (ver foto).